domingo, 17 de febrero de 2013

El tiempo de Narciso


I Primer Foro
Jóvenes Incluidos


Camilo E. Bravo Gómez [1]

El tiempo de Narciso


“se vive en realmente  en una escuela
moderna que atiende
 a adolescentes posmodernos”
Díaz Ester



Resumen:

La presente ponencia tratara de  exponer la relación existente entre posmodernidad y jóvenes, como una relación de tensión y un problema estructural, en la cual la primera impregna un sello característico  sobre la segunda, dando como resultado una inclusión excluyente sobre los procesos sociales, mirando un poco el acto de la educación.

Palabras Claves

Modernidad, posmodernidad, educación, mas media, jóvenes, inclusión, exclusión, relativismo, hedonismo.


Podemos sentarnos junto a Penélope acompañarla y dialogar con ella, tratando de encontrar puntos de comunión que nos ayudasen a comprender en qué momento  la sociedad moderna  nos concurre como una nostalgia que  nos pensó  y nos “traiciono”; en qué momento la razón termino siendo más culpable que el mismo Caín  y en que  instante caímos en lo que Lypovetsky llama  era del vacío.

Las concurridas miradas de una época sin esencia pero con mucha presencia  se asemejan a la pintura de de William-Adolphe Bouguereau[2],  en la cual la más perjudicada es la juventud, esa época  irreflexiva  y egocéntrica  en donde el yo  sé mimetiza en tendencias  y expresiones de un sistema   cosificante y materializante, en donde la personalidad se expresa a través de la rebeldía y de la renuncia a la autoridad, momento en el cual el sentir explora la corporeidad del aquí y del ahora ,  olvida el pasado y desconfía del porvenir.

Cortina(s/f)

La idea clásica del carpe diem, disfruta el momento, hace que el presente se apodere de nosotros y perdamos algo esencial de nuestro horizonte, como es el arte de hacer promesas. Ya decía Nietzsche que el hombre es el único animal capaz de hacer promesas. Las promesas son para el futuro. Los compromisos son para el futuro. Las responsabilidades son para el futuro. (p. 6)
Cuando el presente se pone en primer lugar, se van perdiendo las nociones de compromiso y de responsabilidad. Cuando responsabilidad, como decía Kierkegaard, pertenece fundamentalmente al modo de vida ético, a diferencia del modo de vida estético, que responde a ese carpe diem del disfrute ya, ahora, que deja aparcada la promesa. (p. 6)

La posmodernidad acusa de traición a la modernidad, y orienta las experiencias hacia la  personificación, pues el proyecto moderno unificaba, totalizaba y incluía, La modernidad homogenizaba de  facto.

El abandono a la homogenización y a la inclusión de un proyecto histórico debe ser  abandonado, rescatar al individuo y otorgarle papel protagónico en la  cotidianidad  es la consigna del presente inmediato.

El individuo naciente propio del proyecto posmoderno  se extravía  en las nuevas sensaciones estructurantes que  determinan su cotidianidad, es arrojado a la  exploración del mundo desde sus necesidades e intereses particulares, justificados desde un discurso inconsciente pero administrado desde los medios de comunicación, la tecnología y la desinformación que informa.

Como una adolecente la posmodernidad se arroja sobre la conciencia  del individuo con la intención de aniquilar  rastros de sujeto que  posibiliten una concreción de autoconciencia  capaz de transformar la realidad  desde un proyecto histórico.

Pero antes de entrarnos en la  posibilidad de educar a los jóvenes sobre las dinámicas del presente demos un recorrido  superficial a la historia de aquello que aquí se está tratando como Modernidad y como posmodernidad.

Los cambios que trajo consigo el replanteamiento de las lógicas de dominación  después de la segunda Guerra mundial, obligaron a los intelectuales a replantear el rumbo al que la humanidad debía llegar, las promesas hechas por el proyecto moderno, en especial el de la razón ilustrada, fue cuestionado por diversos enfoques, entre ellos la  mayoría de los pensadores de la  Escuela de Frankfort,  la desconfianza en la razón científica devino en un abandono gradual de las lógicas con la que la humanidad venia construyendo su realidad, era necesario replantear el  camino; soltarse de la mano que nos guiaba y darle fin a varias de las lógicas propias de la modernidad, como el sentido de la historia, el sujeto histórico entre algúnas.

Ramos y Garcia(s/f) Exponen:

No es difícil  comprender que la posmodernidad expresa la manifestación de un nuevo tiempo (de ahí el Prefijo post-), el que sigue inmediatamente a la precedida modernidad, de la que esta nueva etapa se distancia en su forma de concebir el pensamiento  sobre las realidades objetivas y ultimas y por su oposición  a los elementos que la caracterizaban.

La ciencia como  esencia de la modernidad, enfrentaría ataques directos desde los estudios culturales y algunos Sociólogos, que pretendían mostrar como la ciencia no tenía un estatus quo, sino mas bien  la ciencia respondía  a una construcción social de la realidad, con lógicas de dominación al servicio del poder, esto permitió que la legitimidad de las ciencias entraran en una pérdida de legitimidad. 

Para los años 60 se introduce un nuevo  concepto que resumiría estos cambios y muchos que no se han hecho mención, y que  a la vez recogería estos giros significativos tanto a nivel estructural como a nivel discursivo: “Posmodernidad”, aunque el termino es tratado con una lógica que se desplaza en las diferentes  expresiones del hombre, como el arte, la literatura, la arquitectura; será hasta la aparición del Texto de la  Condición Posmoderna de Lyotard (1987), la que relacionara directamente el sentido del saber o de las ciencias al debate sobre la posmodernidad.

La variable que atravesara el inicio del debate sobre la posmodernidad, será la incredulidad y posteriormente el anuncio del fracaso, de los grandes relatos en los cuales la humanidad había depositado su confianza: la emancipación de la humanidad a través del conocimiento científico, que guiaría la humanidad hacia la felicidad gracias a la confianza en la idea de progreso.

La crisis de la ciencias trae consigo todo un conflicto al interior de las formas de explicar la realidad sea de las ciencias sociales o  bien de las ciencias naturales; Las diferentes formas por las cuales la realidad era explicada, se resumieron  desde las diferentes lecturas posmodernistas  (deconstruccionismo, posestructuralismo,) como explicaciones encaminadas  al servicio de la barbarie y dominación que la modernidad había ejercido sobre  la humanidad. 

Con la introducción del debate sobre la posmodernidad por Lyotard (1987) en la ciencias,  se abre una posibilidad de  romper con las directrices trazadas por la modernidad para la comprensión de la realidad; así por ejemplo en Latinoamérica se comenzó a abrir la posibilidad de crear un discurso propio que permitiera crear lógicas adecuadas de  comprensión de nuestra propia realidad, pues la posmodernidad abría la posibilidad de ruptura con la lógicas que pretendían la universalidad en el conocimiento y la centralidad en un único sujeto capaz de transformar la realidad. Lo universal es cambiado por lo local, el sujeto de fragmenta en múltiples sujetos des- sujetados  del binomio  imperante en la modernidad.

Teóricos, Intelectuales, profesores; discuten hoy por hoy si existe la posmodernidad, incluso algunos la dudan mientras otros la afirman; la modernidad es una existencia innegable, pero la posmodernidad? Para efectos prácticos afirmaremos que sí existe la posmodernidad desde la base que construye el profesor Rigoberto Lanz (1996), el cual postula que la posmodernidad es la objetivizacion de una crisis, la crisis de la modernidad.

La modernidad es el proceso por el cual el hombre logra liberarse de Dios y determina que él puede comprender la realidad desde una razón científica; esta nueva forma de ver y comprender la realidad construye un  método para validar que su experiencia es legítima y se llega así al método científico, durante siglos la física y la mecánica se posicionaron como constructoras de verdades, pues a través de su método lograban  comprobar empíricamente que la naturaleza podía ser explicada desde  este tipo de racionalidad. La verdad ya no la otorgaba  Dios sino a la razón científica, por lo tanto la modernidad está caracterizada por el culto a la razón científica.

La posmodernidad al contrario es un abandono de la razón científica a partir de una crítica y una reivindicación de los procesos de conocimiento pluralistas que no se fundamentaran en su totalidad en el método científico.

Conocer este marco de referencia nos permite comprender la importancia del universo simbólico en el que la sociedad colombiana desarrolla  sus planes, proyectos y políticas públicas, que buscan generar inclusión de los diferentes  actores sociales que interactúan en el campo social.  A su vez nos posibilita  entender que el problema es estructural, que deviene de unas fuerzas y tensiones propias del proceso histórico.

Realmente  cuando nos detenemos a ver el problema que trae consigo la posmodernidad, comprendemos de forma más clara como las dinámicas estructurales  subordinan las practicas cotidianas de cualquier discurso  social.

Ramos y Garcia(s/f) Exponen:

Podríamos traducir como el “macrosistema”, concebido como el marco cultural o ideológico que afecta o puede afectar a los sistemas de menor orden a los que pertenece cualquier sujeto y, por ende, al mismo sujeto, con una cierta tendencia a la diferenciación con respecto a otros marcos ideológicos y culturales. (p. 39)

Se comprende la educación como motor y  posibilidad de superar la minoría de edad, se construye, sujeto, Nación, Estado, dignidad, equidad, etc, desde una inversión e intervención en ella  de parte de las elites políticas que  están en el “deber” de procurar una  educación que  sustente un discurso teleológico humanista; pero al mirar el problema en su nivel estructural vemos como los países subdesarrollados o en vías de desarrollo debe o tienen que orientar  su  accionar a responder  requerimientos de organismos internacionales (pensemos FMI, BM, entre otros) y estados Industrializados que determinan el tipo y contenido de educación que deben recibir los individuos de un determinado país; no es  de desconocimiento público, como la educación ( por lo menos la pública) en los países  subdesarrollados esta perfilada a capacitar  y aumentar la calidad de mano de obra.

El individuo  que accede a la educación  pública  está  siendo adiestrado (más que instruido o educado) para realizar  de forma más eficaz el trabajo al cual podría acceder.

La inclusión  si la aceptamos desde esta hipótesis, no  es más que la posibilidad de  ampliar la mano de obra técnica calificada de los actores sociales en edad de producir.
No existe inclusión real cuando los fines no están en pos de la dignidad del ser,  no hay inclusión en la educación cuando confundimos  calidad con cobertura, calidad con  cantidad de graduados bachilleres, pero sin oportunidades reales de acceder a una universidad Pública. 

Miremos el caso actual de la educación en Colombia; en el año 2009 el “Estado” Colombiano graduó 737 mil jóvenes[3],  para una sola universidad Pública en Bogotá con carreras profesionales la Universidad Nacional, la cual  recibió inscripciones de 63.408 aspirantes y solo otorgo 5913[4] cupos, (estos datos son solo de la sede Bogotá)  ¿Inclusión,   excluyente?, te incluyo en el bachillerato y te excluyo en la universidad, aunque el Estado refuerza la idea de inclusión con los programas técnico, tecnológico; la desvirtúa al querer medirla con modelos educativos con países  Extranjeros, solo basta leer el decreto 1290, para inferir la gravedad de la situación.

Otro de los factores que podemos poner a discusión  y que nos ayuda a comprender la posición de la ponencia en relación de la inclusión de los jóvenes a la educación como problema estructural, es la  relación directa entre educación y transformaciones económicas.

Para los años 90 el país decide  entrar en el mundo globalizado, y bajo el Gobierno de Cesar Gavira se da la famosa apertura económica que nos condenaría de por vida, no,  porque no se debiera hacer sino porque no estábamos preparados para competir con países más desarrollados a nivel de industria,  procesos  tecno-científicos e inversión en la investigación, Colombia para ese fecha seguía siendo un país anclado en prácticas y costumbres  muy cercanas al periodo Feudal.
 La Educación que siempre ha sido precaria en Colombia  sucumbió a estas   mismas dinámicas y se podría pensar que se paso  de una educación precaria a una educación paupérrima.

Aparicio (2005) expone:

Las transformaciones políticas, sociales y económicas erigidas a partir de la instauración progresiva de un nuevo modelo económico a nivel global, basado en la economía de mercado, estados fuertes y reducidos y un sistema democrático, ha propiciado, en la mayoría de los países de América Latina, la irrupción de procesos de reforma estructural, a través de los cuales se orientó la adaptación de las sociedades occidentales a los desafíos de un escenario político, cultural, tecnológico y económico internacional de carácter competitivo, interdependiente, restrictivo, expansivo e irreversible. (p. 1)

El sistema y el sujeto que está sumido  en estas prácticas, se desintegra y queda a merced de la dinámica estructural que lo va transformando en un individuo incapaz de pensar en colectivo enfrentado entre la tensión generada por el discurso de la posmodernidad.

Aparicio (2005) expone:

La asimetría regente entre la homogeneidad de un discurso económico de carácter pragmático, eficientista e instrumental y la heterogeneidad histórica, cultural y social de los diferentes escenarios humanos, la uniformidad y rigidez de ciertos parámetros de organización social frente a los valores de la diversidad y flexibilidad, la individualidad frente a la sociabilidad, la desintegración social que se perpetúa frente a la integración social como una instancia volátil (en permanente descomposición) y derivada casi en patrimonio exclusivo de minorías, revela una tensión profunda de fuerzas que transparenta el modo en cómo los hombres se dicen, piensan, afirman, proyectan y organizan en el tiempo y en el espacio las condiciones materiales y simbólicas que definen a su vez a nivel individual –subjetivo y social– estructural (Citando a (Jameson, 1996), p. 2)

Como  plantea Aparico(2005) será los jóvenes  los que más sufrirán los efectos de las tensiones entre el pensamiento moderno y las tendencias posmodernas que procuraran la desarticulación de cualquier posibilidad de  construcción de sentidos conceptuales que tiendan a la esencializacion del contenido del concepto. 

Es decir entre mas se transfiguren los contenidos, se personifique al ser, se otorgue validez  a las sensaciones sobre la razón, se relativice la realidad, mas  inclusión existirá.

Aparicio (2005) expone:

Todos estos problemas afectan de modo especial a los jóvenes quienes, por la disolución de las certezas a nivel de garantías vinculadas a la integración, formación y permanencia en el espacio social, son los jóvenes que más obligados están, tanto a superar las restricciones laborales, sociales, culturales, educativas e institucionales, como a autoafirmarse como sujetos autónomos y responsables de sus decisiones. (p 2)

Pero debemos recordar que esta inclusión resulta excluyente, pues separa al individuo de las esencias del objeto y lo  entrega al mundo material e inmediato  del aquí y del ahora, donde todo vale.

En un estructura organizativa en la cual Estado, sea un medio eficaz de distribución de  recursos para el desarrollo de las posibilidades para sus  diferentes actores sociales, la palabra inclusión no tendría suficiente fuerza, pues se sobre entendería que cada actor debería  desarrollar su rol de manera correspondiente; pero ante un estado tan precario y tan corrupto como el Colombiano ( y no me refiero a la corrupción económica, sino a una más grave, la corrupción ética y moral que ha permeado los poderes del estado en el devenir de su construcción como “patria” ) la inclusión nos  permite  referenciar la marcada exclusión micro social de algunos actores sociales, en especial los jóvenes que  se ven expuestos a programas y proyectos  que muchas veces  solo buscan alivianar la tensión que produce un porvenir incierto y  falto de oportunidades reales.

Se busca que los jóvenes y sobre todo aquellos que provienen de poblaciones vulnerables liberen la tensión  que genera la lucha por los capitales simbólicos (en las cuales  dichos actores se encuentran en desventaja)  a través del arte o del aprendizaje de algún medio pequeño de producción que le permita  observar el futuro con mayor seguridad, pero estas políticas, mientas no se comprenda el problema como estructural no llevaran sino a dicho actor al fracaso.

Aparicio (2005) expone:
           
En este contexto los jóvenes, concebidos como actores estratégicos del desarrollo (CEPAL, 2001) a la luz del fracaso inminente de los esfuerzos destinados a la transformación y modernización de la política educativa, se hallan desprovistos de capitales y herramientas cognitivas, sociales y culturales adecuadas para asistir e integrarse en un mundo cada vez más complejo, colmado de exigencias y retos que parecen multiplicarse cuantitativa y cualitativamente, dentro del ámbito del mercado de trabajo, la organización social y la vida política, institucional y cotidiana.

La inclusión de jóvenes  pensada como factor de desarrollo no es concepto  viable si no se comprende en articulación con las dinámicas estructurantes de las sociedades del siglo XXI, en donde la cosificación  del ser, la materialización de la realidad, juntó con los cambios operativos de la sociedad posmoderna  amenaza la yoicidad colectiva de los jóvenes como proyecto histórico y sobrevalora  la yoicidad personal  como forma de emancipación.  

Aparicio (2005) expone:

Los efectos de esta crisis estructural determinarían que los sectores desfavorecidos, dentro del universo juvenil, vean aún más reducidas y amenazadas sus escasas alternativas de apropiación objetiva de las herramientas sociales y cognitivas que se imparten y disputan en la escuela y los centros de formación profesional y de educación no formal. (p. 4)

Si trasladamos este  discurso a las prácticas cotidianas de Colombia en relación con población vulnerable  y sus procesos de acceso a los bienes y capitales simbólicos y materiales  que una sociedad como está les ofrece, encontramos un devastador  panorama generado por la violencia  bipartidista desde el 40 y por los gobiernos  “democráticos” de la última década,  en la cual  la prioridad no es exactamente los jóvenes  desplazados que se ven obligados a resinificar sus costumbres y tradiciones, sino que más bien el interés se centra en cómo mejorar la calidad de esta mano de obra, poco capacitada para labores en industrias o empresas. 

Aparicio (2005) expone:
           
En este contexto los jóvenes vulnerables y pobres, “cercados” por limitaciones que restringen su acceso a los bienes y servicios educativos y sociales, experimentan una doble marginación: la primera por ser “jóvenes” que, desde una visión adultocéntrica, aún prevaleciente en la sociedad, siguen siendo catalogados como sinónimo de des-compromiso, trasgresión, desinterés, pasividad, apatía, dejadez, superficialidad, hedonismo, etc. y en segundo lugar, por ser “pobres” ya que se hallan atrapados por carencias, privaciones e insatisfacciones que determinan (desmedran) sus chances reales y potenciales de inclusión y permanencia en los diferentes ámbitos de la vida social, laboral, institucional, educativa, familiar, política, ciudadana, recreativa y asociativa (CINTERFOR/OIT, 2002). (p. 5)

Los jóvenes de estas poblaciones vulnerables son incluidos en programas y proyectos en la medida en que se convierten en una anomia social y generan desarticulación o metástasis en el sistema social, de lo contrario no llegaran a ser más que una  expresión  irrelevante  dentro del sistema social.
La situación es critica cuando se mira desde una formulación estructural, pues no se  divisan salidas reales y concretas que tiendan a des-alienar  y des- cosificar al individuo de hoy.

La hedonisaciòn y  diosinizaciòn  de la realidad por parte de la cultura posmoderna lleva al joven a buscar espacios de refugio, en el cual se concentran sus pares, individuos que se comprenden ellos mismo como  excluidos del ámbito social pero incluidos en las tendencias  masificantes de los medios de comunicación, la moda los absorbe como títeres, la tendencia los manosea como objetos de desecho, el ambiente les ofrece la posibilidad de  estar intercomunicados, pero jamás comunicados, la droga y el alcohol los abraza  sinceramente y le ofrece los estímulos y afectos necesario, los padres  cambian  afecto por amor, la tecnología le ahorra el trabajo de pensar. La educación  los incluye en su sistema como  espectadores, más que como actores.

Lipovetsky(1986) Expone:

La falta de atención de los alumnos, de la que todos los profesores se quejan hoy, no es más que una de las formas de esa nueva conciencia cool y desenvuelta, muy parecida a la conciencia telespectadora, captada por todo y nada, excitada e indiferente a la vez, sobre saturada de informaciones, conciencia opcional, diseminada, en las antípodas de la conciencia voluntaria, “intra-determinada”. (p. 57)

Reconocer las características principales de la posmodernidad  nos ayudaría de sobre manera, para plantear soluciones concretas y contextuadas a nivel de educadores para afrontar estos nuevos actores sociales  y comprenderlos como marionetas  cegadas por la ilusión de la realidad  mediática.

Como características vamos a tomar las expuestas por GARCIA  y  Ramos (s/f) en su documento, el cual nos permite resumir la ponencia en forma sistemática:

a.      Rasgos de la Cultura Posmoderna
1.      Desencanto y debilidad de la razón
2.      Perdida del fundamento
3.      Fin de los grandes relatos de la humanidad
4.      Disolución del sentido de la historia
5.      Fragmentación moral

b.      Los jóvenes en la  cultura  de la posmodernidad
1.      Reservas frente a lo institucional y lo abstracto
2.      Pluralismo y tolerancia
3.      Alto aprecio de la amistad
4.      El sentido de lúdico y festivo
5.      Falta de identidad, fragmentación interior e inseguridad personal
6.      Desinteres por la política
7.      Vivir el momento presente
8.      Relativismo y provisionalidad
9.      El hedonismo y la  vulnerabilidad psicológica.


La pregunta por el  accionar para cambiar esta dinámica espero que salga del público.



Baudrilalrd(1996)

Menos mal que los objetos que se nos aparecen siempre han desaparecido ya. Menos mal que nada se nos aparece en tiempo real, ni siquiera las estrellas en el cielo nocturno. Si la velocidad de la luz fuera infinita, todas las estrellas estarían allí simultáneamente, y la bóveda del cielo sería de una incandescencia insoportable. Menos mal que nada pasa en el tiempo real, de lo contrario nos veríamos sometidos, en la información, a la luz de todos los acontecimientos, y el presente sería de una incandescencia insoportable. Menos mal que vivimos bajo la forma de una ilusión vital, bajo la forma de una ausencia, de una irrealidad, de una no inmediatez de las cosas. Menos mal que nada es instantáneo, ni simultáneo, ni contemporáneo. Menos mal que nada está presente ni es idéntico a sí mismo. Menos mal que la realidad no existe. Menos mal que el crimen nunca es perfecto. (p. 19)










Bibliografía.

Recursos Digitales.

APARICIO, Pablo Christian (2005), El impacto de las reformas educativas y la consolidación del nuevo escenario socio educativo de los jóvenes en América Latina. Una aproximación Crítica. Extraído el 25 de Septiembre del 2010, de  http://www.rieoei.org/deloslectores/1353Aparicio.pdf



GARCIA, Maria del Carmen y  Ramos Daniel. (s/f). Posmodernidad y educación: una aproximación al universo de los jóvenes.   Extraído el  28 de Septiembre de 2010 de http://revista.cepjaen.es/pdf/articulo_04.pdf


Textos.

BAUDRILALRD Jean (1996) El crimen perfecto. Barcelona. Editorial ANAGRAMA.

LANZ Rigoberto (1996) El discurso posmoderno: critica de la razón escéptica. Universidad Central de Venezuela. Consejo de Desarrollo Científico y humanístico

LIPOVETSKY Gilles (1986) La era del vacío, Ensayos sobre el individualismo contemporáneo.  Barcelona. Editorial ANAGRAMA

LYOTARD  Jean-François. (1987) La condición postmoderna. Informe sobre el saber. Madrid: Ediciones Cátedra S.A.


[1] Sociólogo, Maestrante; (Maestría en Filosofía Latinoamericana, Universidad de Santo Tomás, Bogotá, Colombia).

[2] La juventud de Baco.
[4] Funte : http://www.admisiones.unal.edu.co/es/pregrado/81.html