I Primer Foro
Jóvenes Incluidos
El tiempo de Narciso
“se vive en realmente
en una escuela
moderna que atiende
a adolescentes
posmodernos”
Díaz Ester
Resumen:
La presente ponencia tratara de exponer la relación existente entre
posmodernidad y jóvenes, como una relación de tensión y un problema
estructural, en la cual la primera impregna un sello característico sobre la segunda, dando como resultado una
inclusión excluyente sobre los procesos sociales, mirando un poco el acto de la
educación.
Palabras Claves
Modernidad, posmodernidad, educación, mas media,
jóvenes, inclusión, exclusión, relativismo, hedonismo.
Podemos sentarnos junto a Penélope acompañarla y
dialogar con ella, tratando de encontrar puntos de comunión que nos ayudasen a
comprender en qué momento la sociedad
moderna nos concurre como una nostalgia
que nos pensó y nos “traiciono”; en qué momento la razón
termino siendo más culpable que el mismo Caín
y en que instante caímos en lo
que Lypovetsky llama era del vacío.
Las concurridas miradas de una época sin esencia pero
con mucha presencia se asemejan a la
pintura de de William-Adolphe Bouguereau[2], en la
cual la más perjudicada es la juventud, esa época irreflexiva
y egocéntrica en donde el yo sé mimetiza en tendencias y expresiones de un sistema cosificante y materializante, en donde la
personalidad se expresa a través de la rebeldía y de la renuncia a la
autoridad, momento en el cual el sentir explora la corporeidad del aquí y del
ahora , olvida el pasado y desconfía del
porvenir.
Cortina(s/f)
La
idea clásica del carpe diem,
disfruta el momento, hace que el presente se apodere de nosotros y perdamos
algo esencial de nuestro horizonte, como es el arte de hacer promesas. Ya decía
Nietzsche que el hombre es el único animal capaz de hacer promesas. Las
promesas son para el futuro. Los compromisos son para el futuro. Las responsabilidades
son para el futuro. (p. 6)
Cuando el presente se pone en primer lugar, se van perdiendo las
nociones de compromiso y de responsabilidad. Cuando responsabilidad, como decía
Kierkegaard, pertenece fundamentalmente al modo de vida ético, a diferencia del
modo de vida estético, que responde a ese carpe diem del disfrute ya, ahora, que deja aparcada la promesa.
(p. 6)
La posmodernidad acusa de traición a la modernidad, y
orienta las experiencias hacia la
personificación, pues el proyecto moderno unificaba, totalizaba y
incluía, La modernidad homogenizaba de
facto.
El abandono a la homogenización y a la inclusión de un
proyecto histórico debe ser abandonado,
rescatar al individuo y otorgarle papel protagónico en la cotidianidad
es la consigna del presente inmediato.
El individuo naciente propio del proyecto
posmoderno se extravía en las nuevas sensaciones estructurantes
que determinan su cotidianidad, es
arrojado a la exploración del mundo
desde sus necesidades e intereses particulares, justificados desde un discurso
inconsciente pero administrado desde los medios de comunicación, la tecnología
y la desinformación que informa.
Como una adolecente la posmodernidad se arroja sobre
la conciencia del individuo con la
intención de aniquilar rastros de sujeto
que posibiliten una concreción de
autoconciencia capaz de transformar la
realidad desde un proyecto histórico.
Pero antes de entrarnos en la posibilidad de educar a los jóvenes sobre las
dinámicas del presente demos un recorrido
superficial a la historia de aquello que aquí se está tratando como
Modernidad y como posmodernidad.
Los cambios que trajo consigo el replanteamiento de
las lógicas de dominación después de la
segunda Guerra mundial, obligaron a los intelectuales a replantear el rumbo al
que la humanidad debía llegar, las promesas hechas por el proyecto moderno, en
especial el de la razón ilustrada, fue cuestionado por diversos enfoques, entre
ellos la mayoría de los pensadores de
la Escuela de Frankfort, la desconfianza en la razón científica devino
en un abandono gradual de las lógicas con la que la humanidad venia
construyendo su realidad, era necesario replantear el camino; soltarse de la mano que nos guiaba y
darle fin a varias de las lógicas propias de la modernidad, como el sentido de
la historia, el sujeto histórico entre algúnas.
Ramos y Garcia(s/f) Exponen:
No es
difícil comprender que la posmodernidad
expresa la manifestación de un nuevo tiempo (de ahí el Prefijo post-), el que
sigue inmediatamente a la precedida modernidad, de la que esta nueva etapa se
distancia en su forma de concebir el pensamiento sobre las realidades objetivas y ultimas y
por su oposición a los elementos que la
caracterizaban.
La ciencia como
esencia de la modernidad, enfrentaría ataques directos desde los
estudios culturales y algunos Sociólogos, que pretendían mostrar como la ciencia
no tenía un estatus quo, sino mas bien
la ciencia respondía a una
construcción social de la realidad, con lógicas de dominación al servicio del
poder, esto permitió que la legitimidad de las ciencias entraran en una pérdida
de legitimidad.
Para los años 60 se introduce un nuevo concepto que resumiría estos cambios y muchos
que no se han hecho mención, y que a la
vez recogería estos giros significativos tanto a nivel estructural como a nivel
discursivo: “Posmodernidad”, aunque el termino es tratado con una lógica que se
desplaza en las diferentes expresiones
del hombre, como el arte, la literatura, la arquitectura; será hasta la
aparición del Texto de la Condición
Posmoderna de Lyotard (1987), la que relacionara directamente el sentido del
saber o de las ciencias al debate sobre la posmodernidad.
La variable que atravesara el inicio del debate sobre
la posmodernidad, será la incredulidad y posteriormente el anuncio del fracaso,
de los grandes relatos en los cuales la humanidad había depositado su
confianza: la emancipación de la humanidad a través del conocimiento
científico, que guiaría la humanidad hacia la felicidad gracias a la confianza
en la idea de progreso.
La crisis de la ciencias trae consigo todo un
conflicto al interior de las formas de explicar la realidad sea de las ciencias
sociales o bien de las ciencias
naturales; Las diferentes formas por las cuales la realidad era explicada, se
resumieron desde las diferentes lecturas
posmodernistas (deconstruccionismo,
posestructuralismo,) como explicaciones encaminadas al servicio de la barbarie y dominación que
la modernidad había ejercido sobre la
humanidad.
Con la introducción del debate sobre la posmodernidad
por Lyotard (1987) en la ciencias, se
abre una posibilidad de romper con las
directrices trazadas por la modernidad para la comprensión de la realidad; así
por ejemplo en Latinoamérica se comenzó a abrir la posibilidad de crear un
discurso propio que permitiera crear lógicas adecuadas de comprensión de nuestra propia realidad, pues
la posmodernidad abría la posibilidad de ruptura con la lógicas que pretendían
la universalidad en el conocimiento y la centralidad en un único sujeto capaz
de transformar la realidad. Lo universal es cambiado por lo local, el sujeto de
fragmenta en múltiples sujetos des- sujetados
del binomio imperante en la
modernidad.
Teóricos, Intelectuales, profesores; discuten hoy por
hoy si existe la posmodernidad, incluso algunos la dudan mientras otros la
afirman; la modernidad es una existencia innegable, pero la posmodernidad? Para
efectos prácticos afirmaremos que sí existe la posmodernidad desde la base que
construye el profesor Rigoberto Lanz (1996), el cual postula que la
posmodernidad es la objetivizacion de una crisis, la crisis de la modernidad.
La modernidad es el proceso por el cual el hombre
logra liberarse de Dios y determina que él puede comprender la realidad desde
una razón científica; esta nueva forma de ver y comprender la realidad
construye un método para validar que su
experiencia es legítima y se llega así al método científico, durante siglos la
física y la mecánica se posicionaron como constructoras de verdades, pues a
través de su método lograban comprobar
empíricamente que la naturaleza podía ser explicada desde este tipo de racionalidad. La verdad ya no la
otorgaba Dios sino a la razón
científica, por lo tanto la modernidad está caracterizada por el culto a la
razón científica.
La posmodernidad al contrario es un abandono de la
razón científica a partir de una crítica y una reivindicación de los procesos
de conocimiento pluralistas que no se fundamentaran en su totalidad en el
método científico.
Conocer este marco de referencia nos permite
comprender la importancia del universo simbólico en el que la sociedad
colombiana desarrolla sus planes,
proyectos y políticas públicas, que buscan generar inclusión de los
diferentes actores sociales que
interactúan en el campo social. A su vez
nos posibilita entender que el problema
es estructural, que deviene de unas fuerzas y tensiones propias del proceso
histórico.
Realmente
cuando nos detenemos a ver el problema que trae consigo la
posmodernidad, comprendemos de forma más clara como las dinámicas
estructurales subordinan las practicas
cotidianas de cualquier discurso social.
Ramos y Garcia(s/f) Exponen:
Podríamos traducir como el “macrosistema”,
concebido como el marco cultural o ideológico que afecta o puede afectar a los
sistemas de menor orden a los que pertenece cualquier sujeto y, por ende, al mismo
sujeto, con una cierta tendencia a la diferenciación con respecto a otros
marcos ideológicos y culturales. (p. 39)
Se comprende la educación como motor y posibilidad de superar la minoría de edad, se
construye, sujeto, Nación, Estado, dignidad, equidad, etc, desde una inversión
e intervención en ella de parte de las
elites políticas que están en el “deber”
de procurar una educación que sustente un discurso teleológico humanista;
pero al mirar el problema en su nivel estructural vemos como los países
subdesarrollados o en vías de desarrollo debe o tienen que orientar su
accionar a responder
requerimientos de organismos internacionales (pensemos FMI, BM, entre
otros) y estados Industrializados que determinan el tipo y contenido de
educación que deben recibir los individuos de un determinado país; no es de desconocimiento público, como la educación
( por lo menos la pública) en los países
subdesarrollados esta perfilada a capacitar y aumentar la calidad de mano de obra.
El individuo
que accede a la educación pública está
siendo adiestrado (más que instruido o educado) para realizar de forma más eficaz el trabajo al cual podría
acceder.
La inclusión si
la aceptamos desde esta hipótesis, no es
más que la posibilidad de ampliar la
mano de obra técnica calificada de los actores sociales en edad de producir.
No existe inclusión real cuando los fines no están en
pos de la dignidad del ser, no hay
inclusión en la educación cuando confundimos
calidad con cobertura, calidad con
cantidad de graduados bachilleres, pero sin oportunidades reales de
acceder a una universidad Pública.
Miremos el caso actual de la educación en Colombia; en
el año 2009 el “Estado” Colombiano graduó 737 mil jóvenes[3], para
una sola universidad Pública en Bogotá con carreras profesionales la Universidad
Nacional, la cual recibió inscripciones
de 63.408 aspirantes y solo otorgo 5913[4] cupos, (estos datos son solo de la sede
Bogotá) ¿Inclusión, excluyente?, te incluyo en el bachillerato y
te excluyo en la universidad, aunque el Estado refuerza la idea de inclusión con
los programas técnico, tecnológico; la desvirtúa al querer medirla con modelos
educativos con países Extranjeros, solo
basta leer el decreto 1290, para inferir la gravedad de la situación.
Otro de los factores que podemos poner a
discusión y que nos ayuda a comprender
la posición de la ponencia en relación de la inclusión de los jóvenes a la
educación como problema estructural, es la
relación directa entre educación y transformaciones económicas.
Para los años 90 el país decide entrar en el mundo globalizado, y bajo el
Gobierno de Cesar Gavira se da la famosa apertura económica que nos condenaría
de por vida, no, porque no se debiera
hacer sino porque no estábamos preparados para competir con países más
desarrollados a nivel de industria,
procesos tecno-científicos e
inversión en la investigación, Colombia para ese fecha seguía siendo un país
anclado en prácticas y costumbres muy
cercanas al periodo Feudal.
La Educación
que siempre ha sido precaria en Colombia
sucumbió a estas mismas
dinámicas y se podría pensar que se paso
de una educación precaria a una educación paupérrima.
Aparicio (2005) expone:
Las
transformaciones políticas, sociales y económicas erigidas a partir de la
instauración progresiva de un nuevo modelo económico a nivel global, basado en
la economía de mercado, estados fuertes y reducidos y un sistema democrático,
ha propiciado, en la mayoría de los países de América Latina, la irrupción de
procesos de reforma estructural, a través de los cuales se orientó la
adaptación de las sociedades occidentales a los desafíos de un escenario
político, cultural, tecnológico y económico internacional de carácter
competitivo, interdependiente, restrictivo, expansivo e irreversible. (p. 1)
El sistema y el sujeto que está sumido en estas prácticas, se desintegra y queda a
merced de la dinámica estructural que lo va transformando en un individuo
incapaz de pensar en colectivo enfrentado entre la tensión generada por el
discurso de la posmodernidad.
Aparicio (2005) expone:
La
asimetría regente entre la homogeneidad de un discurso económico de carácter
pragmático, eficientista e instrumental y la heterogeneidad histórica, cultural
y social de los diferentes escenarios humanos, la uniformidad y rigidez de
ciertos parámetros de organización social frente a los valores de la diversidad
y flexibilidad, la individualidad frente a la sociabilidad, la desintegración
social que se perpetúa frente a la integración social como una instancia
volátil (en permanente descomposición) y derivada casi en patrimonio exclusivo
de minorías, revela una tensión profunda de fuerzas que transparenta el modo en
cómo los hombres se dicen, piensan, afirman, proyectan y organizan en el tiempo
y en el espacio las condiciones materiales y simbólicas que definen a su vez a
nivel individual –subjetivo y social– estructural (Citando a (Jameson, 1996),
p. 2)
Como plantea
Aparico(2005) será los jóvenes los que
más sufrirán los efectos de las tensiones entre el pensamiento moderno y las
tendencias posmodernas que procuraran la desarticulación de cualquier
posibilidad de construcción de sentidos
conceptuales que tiendan a la esencializacion del contenido del concepto.
Es decir entre mas se transfiguren los contenidos, se personifique
al ser, se otorgue validez a las
sensaciones sobre la razón, se relativice la realidad, mas inclusión existirá.
Aparicio (2005) expone:
Todos
estos problemas afectan de modo especial a los jóvenes quienes, por la
disolución de las certezas a nivel de garantías vinculadas a la integración,
formación y permanencia en el espacio social, son los jóvenes que más obligados
están, tanto a superar las restricciones laborales, sociales, culturales,
educativas e institucionales, como a autoafirmarse como sujetos autónomos y
responsables de sus decisiones. (p 2)
Pero debemos recordar que esta inclusión resulta
excluyente, pues separa al individuo de las esencias del objeto y lo entrega al mundo material e inmediato del aquí y del ahora, donde todo vale.
En un estructura organizativa en la cual Estado, sea
un medio eficaz de distribución de recursos para el desarrollo de las
posibilidades para sus diferentes
actores sociales, la palabra inclusión no tendría suficiente fuerza, pues se
sobre entendería que cada actor debería
desarrollar su rol de manera correspondiente; pero ante un estado tan
precario y tan corrupto como el Colombiano ( y no me refiero a la corrupción
económica, sino a una más grave, la corrupción ética y moral que ha permeado
los poderes del estado en el devenir de su construcción como “patria” ) la
inclusión nos permite referenciar la marcada exclusión micro social
de algunos actores sociales, en especial los jóvenes que se ven expuestos a programas y proyectos que muchas veces solo buscan alivianar la tensión que produce
un porvenir incierto y falto de
oportunidades reales.
Se busca que los jóvenes y sobre todo aquellos que
provienen de poblaciones vulnerables liberen la tensión que genera la lucha por los capitales
simbólicos (en las cuales dichos actores
se encuentran en desventaja) a través
del arte o del aprendizaje de algún medio pequeño de producción que le
permita observar el futuro con mayor
seguridad, pero estas políticas, mientas no se comprenda el problema como
estructural no llevaran sino a dicho actor al fracaso.
Aparicio (2005) expone:
En
este contexto los jóvenes, concebidos como actores estratégicos del desarrollo
(CEPAL, 2001) a la luz del fracaso inminente de los esfuerzos destinados a la
transformación y modernización de la política educativa, se hallan desprovistos
de capitales y herramientas cognitivas, sociales y culturales adecuadas para
asistir e integrarse en un mundo cada vez más complejo, colmado de exigencias y
retos que parecen multiplicarse cuantitativa y cualitativamente, dentro del
ámbito del mercado de trabajo, la organización social y la vida política,
institucional y cotidiana.
La inclusión de jóvenes pensada como factor de desarrollo no es
concepto viable si no se comprende en
articulación con las dinámicas estructurantes de las sociedades del siglo XXI,
en donde la cosificación del ser, la
materialización de la realidad, juntó con los cambios operativos de la sociedad
posmoderna amenaza la yoicidad colectiva
de los jóvenes como proyecto histórico y sobrevalora la yoicidad personal como forma de emancipación.
Aparicio (2005) expone:
Los
efectos de esta crisis estructural determinarían que los sectores
desfavorecidos, dentro del universo juvenil, vean aún más reducidas y
amenazadas sus escasas alternativas de apropiación objetiva de las herramientas
sociales y cognitivas que se imparten y disputan en la escuela y los centros de
formación profesional y de educación no formal. (p. 4)
Si trasladamos este
discurso a las prácticas cotidianas de Colombia en relación con
población vulnerable y sus procesos de
acceso a los bienes y capitales simbólicos y materiales que una sociedad como está les ofrece,
encontramos un devastador panorama
generado por la violencia bipartidista
desde el 40 y por los gobiernos
“democráticos” de la última década,
en la cual la prioridad no es
exactamente los jóvenes desplazados que
se ven obligados a resinificar sus costumbres y tradiciones, sino que más bien
el interés se centra en cómo mejorar la calidad de esta mano de obra, poco
capacitada para labores en industrias o empresas.
Aparicio (2005) expone:
En
este contexto los jóvenes vulnerables y pobres, “cercados” por limitaciones que
restringen su acceso a los bienes y servicios educativos y sociales,
experimentan una doble marginación: la primera por ser “jóvenes” que, desde una
visión adultocéntrica, aún prevaleciente en la sociedad, siguen siendo
catalogados como sinónimo de des-compromiso, trasgresión, desinterés,
pasividad, apatía, dejadez, superficialidad, hedonismo, etc. y en segundo
lugar, por ser “pobres” ya que se hallan atrapados por carencias, privaciones e
insatisfacciones que determinan (desmedran) sus chances reales y potenciales de
inclusión y permanencia en los diferentes ámbitos de la vida social, laboral,
institucional, educativa, familiar, política, ciudadana, recreativa y
asociativa (CINTERFOR/OIT, 2002). (p. 5)
Los jóvenes de estas poblaciones vulnerables son
incluidos en programas y proyectos en la medida en que se convierten en una
anomia social y generan desarticulación o metástasis en el sistema social, de
lo contrario no llegaran a ser más que una
expresión irrelevante dentro del sistema social.
La situación es critica cuando se mira desde una formulación
estructural, pues no se divisan salidas
reales y concretas que tiendan a des-alienar
y des- cosificar al individuo de hoy.
La hedonisaciòn y
diosinizaciòn de la realidad por
parte de la cultura posmoderna lleva al joven a buscar espacios de refugio, en
el cual se concentran sus pares, individuos que se comprenden ellos mismo
como excluidos del ámbito social pero
incluidos en las tendencias masificantes
de los medios de comunicación, la moda los absorbe como títeres, la tendencia
los manosea como objetos de desecho, el ambiente les ofrece la posibilidad
de estar intercomunicados, pero jamás
comunicados, la droga y el alcohol los abraza
sinceramente y le ofrece los estímulos y afectos necesario, los padres cambian
afecto por amor, la tecnología le ahorra el trabajo de pensar. La
educación los incluye en su sistema
como espectadores, más que como actores.
Lipovetsky(1986) Expone:
La
falta de atención de los alumnos, de la que todos los profesores se quejan hoy,
no es más que una de las formas de esa nueva conciencia cool y desenvuelta, muy
parecida a la conciencia telespectadora, captada por todo y nada, excitada e
indiferente a la vez, sobre saturada de informaciones, conciencia opcional,
diseminada, en las antípodas de la conciencia voluntaria, “intra-determinada”.
(p. 57)
Reconocer
las características principales de la posmodernidad nos ayudaría de sobre manera, para plantear
soluciones concretas y contextuadas a nivel de educadores para afrontar estos
nuevos actores sociales y comprenderlos
como marionetas cegadas por la ilusión
de la realidad mediática.
Como características vamos a tomar las expuestas por GARCIA y Ramos (s/f) en su documento, el cual nos
permite resumir la ponencia en forma sistemática:
a.
Rasgos de la
Cultura Posmoderna
1.
Desencanto y
debilidad de la razón
2.
Perdida del
fundamento
3.
Fin de los
grandes relatos de la humanidad
4.
Disolución del
sentido de la historia
5.
Fragmentación
moral
b.
Los
jóvenes en la cultura de la posmodernidad
1.
Reservas
frente a lo institucional y lo abstracto
2.
Pluralismo
y tolerancia
3.
Alto
aprecio de la amistad
4.
El
sentido de lúdico y festivo
5.
Falta de
identidad, fragmentación interior e inseguridad personal
6.
Desinteres
por la política
7.
Vivir el
momento presente
8.
Relativismo
y provisionalidad
9.
El
hedonismo y la vulnerabilidad
psicológica.
La pregunta por el
accionar para cambiar esta dinámica espero que salga del público.
Baudrilalrd(1996)
Menos mal que los
objetos que se nos aparecen siempre han desaparecido ya. Menos mal que nada se
nos aparece en tiempo real, ni siquiera las estrellas en el cielo nocturno. Si
la velocidad de la luz fuera infinita, todas las estrellas estarían allí
simultáneamente, y la bóveda del cielo sería de una incandescencia
insoportable. Menos mal que nada pasa en el tiempo real, de lo contrario nos
veríamos sometidos, en la información, a la luz de todos los acontecimientos, y
el presente sería de una incandescencia insoportable. Menos mal que vivimos
bajo la forma de una ilusión vital, bajo la forma de una ausencia, de una
irrealidad, de una no inmediatez de las cosas. Menos mal que nada es
instantáneo, ni simultáneo, ni contemporáneo. Menos mal que nada está presente
ni es idéntico a sí mismo. Menos mal que la realidad no existe. Menos mal que
el crimen nunca es perfecto. (p. 19)
Bibliografía.
Recursos
Digitales.
APARICIO,
Pablo Christian (2005), El impacto de las reformas educativas y la
consolidación del nuevo escenario socio educativo de los jóvenes en América Latina.
Una aproximación Crítica. Extraído el 25 de Septiembre del 2010, de http://www.rieoei.org/deloslectores/1353Aparicio.pdf
CORTINA,
Adela (s/f), Jóvenes, valores y sociedad siglo XXI. Extraído el 27 de
Septiembre del 2010, de http://www.proyectohombregranada.org/assets/plugindata/poolb/Adela%20Cortina%20Jornadas%20Adolescentes%202007.%20Jvenes%20valores%20y%20sociedad%20siglo%20XXI.pdf
GARCIA,
Maria del Carmen y Ramos Daniel. (s/f).
Posmodernidad y educación: una aproximación al universo de los jóvenes. Extraído el
28 de Septiembre de 2010 de http://revista.cepjaen.es/pdf/articulo_04.pdf
Textos.
BAUDRILALRD
Jean (1996) El crimen perfecto. Barcelona. Editorial ANAGRAMA.
LANZ
Rigoberto (1996) El discurso posmoderno: critica de la razón escéptica.
Universidad Central de Venezuela. Consejo de Desarrollo Científico y
humanístico
LIPOVETSKY
Gilles (1986) La era del vacío, Ensayos sobre el individualismo
contemporáneo. Barcelona. Editorial
ANAGRAMA
LYOTARD Jean-François. (1987) La condición
postmoderna. Informe sobre el saber. Madrid: Ediciones Cátedra S.A.

