El
QUIJOTE BLANCO; ESE QUE LE LLAMAN JULIO
ENRIQUE
Por: Camilo
Bravo[1].
En esto descubrieron
treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como Don
Quijote los vio, dijo a su escudero: la ventura va guiando nuestras cosas mejor
de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren
treinta o poco más desaforados gigantes con quien pienso hacer batalla, y
quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer: que
esta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de
sobre la faz de la tierra. ¿Qué gigantes? dijo Sancho Panza. Aquellos que allí
ves, respondió su amo, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de
casi dos leguas. Mire vuestra merced, respondió Sancho, que aquellos que allí
se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen
brazos son las aspas, que volteadas del viento hacen andar la piedra del
molino. Bien parece, respondió Don
Quijote, que no estás cursado en esto de las aventuras; ellos son gigantes, y
si tienes miedo quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a
entrar con ellos en fiera y desigual batalla
Don
Quijote Cap. VIII
Corría el año 17 de 1900 y según la
historia, en alguna llamada revista
“Voces” un pinche (utilizando las
expresiones del maestro Juan Cepeda) muchachito filosofo que entre los veinte y
los treinta años de edad, publica lo que parecería su inaugural obra que
intitulo “De la Causalidad en Biología”
(Nuñez1985, p. 21), y no siendo la única pero si aquella que llamaría la
atención de no un “pinche” filosofo, que
admirado decide publicarla en su propia
revista y de paso escribirle a un colega suyo exponiéndole “el gran porvenir que le espera al joven
filósofo colombiano” (Nuñez1985, p. 21).
El escrito mencionado en líneas
anteriores como su autor deberán enfrentarse a un mundo lleno de aventuras en la cual la epopeya
central está a cargo de Nietzsche y las
pésimas interpretaciones que hacen de este, estos pocos versados en las
aventuras.
Núñez (1985) expone:
Tanto en Medellín como en Barranquilla hubo
reacciones. Este primer trabajo de Blanco y otros que más tarde aparecerán en
la Revista “VOCES” producen un grande impacto en un grupo de jóvenes
antioqueños estudiosos de la obra de Nietzsche, sin embargo, imbuidos en el
pensamiento del filósofo alemán, a quien por cierto han asimilado mal, -véase
Enrique Restrepo “Las influencias de F. Nietzsche en las generaciones jóvenes
de Antioquia”, Voces Vol. III (25) –1918 - no alcanzan a valorar sensatamente
las propuestas iníciales del joven filósofo barranquillero; en Barranquilla
entre tanto, los jóvenes del grupo de “Voces”, a pesar de que en ellos los
trabajos de Blanco han causado una grata impresión, comienzan a hacer bromas
alrededor de las “raras inclinaciones” del joven Blanco, hecho que va a motivar
un primer distanciamiento entre Blanco y el grupo de “Voces”. Lo que obliga a
Ramón Vinyes a disculparse y a comunicarle cuál es el verdadero sentido de las
bromas que se hacían de sus escritos: “Ayer le decía a Antonio Luis
McCausland, a quien le mostré su carta, el daño que con nuestra risa negativa
le habíamos hecho a Ud ... Voy convenciéndome cada día más que lo más trágico
de la vida es la pérdida de la fe. Y Antonio Luis más que nadie. Usted no
escribe como escribía. Ud. no habla como hablaba ... ! Y si alguien debe
continuar de nosotros en su obra es Julio Enrique Blanco. Le digo todo esto
porque su carta, fría y recelosa, me lo sugirió. Le encanta “VOCES”. Le espanta
no se cuántas cosas más. Créame, Julio Enrique, hay una solidez en Ud. que no
debe ser minada, ni debe quedar inútil. Lo mismo que aparentamos no creer en
nada hemos de decirle que sí creemos en lo que Ud. hace.
Publique
o no publique, escriba. Y escriba con entusiasmo como escribía antes. ¿Que
nadie nos comprende? Sí los hay. No crea que Henri Poncairé, si hubiera
publicado sus hipótesis cosmogónicas en “Voces” hubiera oído comentarios más
inteligentes que los que Ud. haoído comentando (sic) su “Causalidad Biológica”.
(DeRamón Vinyes a Julio E. Blanco - Correspondencia,21 de julio de 1918)” (p, 21).
Sin embargo nuestro “pinche”
filosofo, ese Blanco que llaman julio,
versado en esto de las aventuras decide entrar en desigual y “feroz” batalla, no
sin antes comprender que eso de hacer filosofía en Colombia es “para gente
estrafalaria(Nuñez1985, p.22) situación que el maestro Mesa, ese que llamaron Luis López le confirma.
Núñez(1985)
expone:
“(...) dudo que
haya un colombiano entre un millón que acierte a apreciar esa intención suya: aquí,
generoso amigo, el nivel mental no alcanza para desentrañar alusiones, así sean
útiles como la que informa su trabajo (...) esfuerza decirles pan, pan; vino,
vino, y aún así, lo declaran a uno ininteligible, y hasta farsante, cuando son
vehementes”. “Qué quiere decir Ud...? si ya sabíamos que nuestra manía de filosofar
no tiene aún ambiente en esta cultura incipiente colombiana”. (De López de Mesa
a Blanco - Correspondencia, 1920). (p. 22)
Este “pinche” filosofo vuelve de
las Europas y colaborando de vez en cuando
en la revista que dirige López de Mesa en Antioquia “procura”
exponer los resultados de esas
tertulias que en nombre de la ciencia y la filosofía daban con sus pares de la
primera revista. De este trabajo
resultan obras como utilidad pedagógica de la filosofía, progreso
material y progreso espiritual ; además como un acercamiento en este periodo
del joven blanco que llamaron Julio a autores como Hegel y Husserl.
Sin embargo nos sigue contando la
historia que estos escritos merecieron poca atención por parte de los Sanchos, al
punto siquiera de comentarlas, y fueron llevando a nuestro “pinche” filosofo a
un solipsismo en donde la importancia estaba en la escritura personal, sobre la
publicación, y aunque lo intento y lo intento y lo intento, en esta no estaba
su hora feliz.
Nuestro Quijote ese que llamaron
Blanco y que le decían Julio se desgastaba en los anales del tiempo y los
ensayos, mientras los otros esos que llamaron de algún nombre,
pero que aquí les decimos Sanchos se premiaban ellos mismos mientras dejaban a nuestro
Quijote olvidado en los estantes de lo
extraño, “no aparece el nombre de Julio
E. blanco, y cuando esto sucede, lo será sólo de pasada y como alguien que
escribía extraños jeroglíficos en alemán” (Nuñez1985. P. 23)
¿Pero que ha permitido que a este
Quijote que es Blanco y que la gran mayoría le decía julio, el olvido lo
tenga sus más sinceros afectos? Pues
según Núñez(1985) esto se debió a lo complejo que resulta la obra de Julio
Enrique Blanco, además del poder
centralista que ejercen los polos de desarrollo filosófico, como los son Bogotá y Medellín; que en reflexiones de Núñez(1985)
la historia seria otra si ese “pinche” hubiese nacido en alguna de las dos.
Núñez(1985)
declara:
Por lo general
los pocos estudiosos que se han acercado a la obra de Blanco lo han hecho sólo
para decir cosas como éstas:
“Blanco domina
perfectamente el griego, el latín, el francés, el inglés y el alemán, idiomas
que conoce ampliamente, especialmente, este último. Tanto lo conoce que su
construcción no tiene la claridad de la prosa española.
Es confuso, difuso y abstruso como
un germano. Carece de estilo, o si lo tiene, no es español”. (Benigno Acosta
Polo). O apreciaciones tan desconsoladoras como éstas:“(...) Blanco, formado
según parece, en la filosofía kantiana; usa un idioma áspero, hermético, imposible
de digerir. Por esto mismo es difícil terminar
la lectura de cualquiera de sus ensayos”.(Silvia Villegas) (p. 23 – 24)
Ahora bien para Núñez (1985) el
problema en la lectura del “pinche” Blanco que estoy casi seguro los amigos le decían Julito, radica en la
originalidad donde “una prosa ciertamente exigente, pero ágil y absorbente, va
abriendo camino a ese difícil y profundo tema de que trata” (Núñez 1985, p 24)
¿De qué trata mas entonces más o
menos?, trata de comprender que Blanco a secas, porque ya sabemos de quien
estoy hablando, busca comprender la
relación según Núñez (1985) de la palabra con su intención para lograr niveles
profundos de la rigurosidad filosófica.
Así, Núñez (1985) nos muestra en
este escrito que es menester comprender
(que así como Pablo Jerenas ha tenido tres momentos en su evolución
intelectual[2])
en Blanco tres momentos fundamentales en
el desenvolvimiento de su conciencia filosófica dadas en forma progresiva,
simultaneas y que se organizan: a) primeros estudios que comprende desde sus 17
años a los 30, b) esfuerzo por comprender el ser y la mentalidad del español y
una lucha personal por no caer en el solipsismo, c) pretendía la
articulación de un nuevo sistema en la
filosofía.
En
este orden de cosas la primera etapa
estuvo marcada según Núñez (1985) por una realización de la conciencia
de sí mismo entre otros, gracias a una
disciplina evidenciada en sus estudios
autodidácticos, esto desde un sentido crítico; Paso así de la literatura en
autores como Víctor Hugo, Dumas, etc., hacia el mundo de la filosofía y la ciencia, de este mar de conocimiento
y que estaba acorde con su rigor en la filosofía que mencionamos anteriormente, Blanco comienza a reflexionar sobre su interior en
busca siempre de la conciencia que se piensa.
Núñez
(1985) expone:
En estos años el
joven Blanco además de mirar a todo cuanto venía del exterior -la perplejidad
ante la maravillosa multiplicidad del mundo natural-empezaba a reflexionar
sobre todo cuanto provenía de su interior (3), tratando de compaginarlo todo para
tenerlo presente en el crecimiento genético de su conciencia. Labor de
precisión y fijación metódica y hasta cierto punto sistemática, a fin de ser lo
que parecía haberse propuesto ser: una conciencia filosófica, un espíritu
metafísico quedaba razón de la existencia. Emergen entonces, las primeras reflexiones
filosóficas: “¿Qué son las cosas que constituyen el exterior de la existencia que
nos circunda?” “¿Qué es, frente a ese exterior, el sujeto que constituye la
existencia de nuestra entidad interior?” “¿Cómo reducir ambas cuestiones a una
sola para hallarse la debida solución unitaria?” “¿Qué es el pensamiento?”
“¿Qué es el movimiento?” “¿Cuál es el desenvolvimiento de los elementos
esenciales de nuestra vida mental?”“¿Qué es una noción?” Tales son las
cuestiones que demandan una explicación y que ahora se les presentan al joven
Blanco como altamente filosóficas. Y de estas reflexiones brota su primer planteamiento
filosófico: “¿Qué existencia debo atribuir a mis conocimientos?” “¿Son éstos la
manifestación individual de una inteligencia superior a mí mismo, luego
genérica, y superior también a la especie humana, luego supragenérica, más aún,
superior al mundo, luego supramundana?” “¿O son ellos el producto de este
mundo, aquella especie humana, el individuo orgánico de esta que he venido a
ser yo?” (p. 25)
Este momento ubica a Blanco en un
mundo anclado en el positivismo que
según Núñez (1985) giran en torno a pensadores de la talla de Haeckel, Darwin,
Spencer, y finalmente Kant, y que dio
como resultado obras notas y ensayos como “historia comparativa de los sistemas
filosóficos” entre muchos, que se consolidaran en el año de 1921.
En una segunda etapa las preguntas
del cómo y el porqué serán centrales en la formación filosófica del Blanco para
cerrar por decirlo con el encuentro entre Blanco y los escritos Kantianos que
permitió el replanteamiento de la obra de nuestro querido Quijote. Aquí las dos primeras preguntas las rastreadas
en el ethos ibérico, además del solipsismo que le produjo el encuentro con Kant
y que según Núñez (1985) estaba llevando a Blanco al solipsismo absoluto.
Núñez (1985)
expone:
Realizadas estas
investigaciones, obtenidas las averiguaciones que necesita, acuciado ahora por las
hondas preocupaciones metafísicas que le han planteado las obras de Kant, trata
de evitar a toda costa el riesgo que siempre amenazan al ensimismamiento
intenso de la propia reflexión del ser: el riesgo del solipsismo absoluto.
“Lo que
necesitaba, abrumado como estaba por el esfuerzo incesante de expresión que en
vano intentaba, de una filosofía, más aún, de una metafísica cuyo lineamiento
me perseguía como una obsesión para vencer no sólo el idealismo, sino el
tedioso e infecundo solipsismo en que frecuentemente venía a parar; animándose
ya con los vislumbres de un intelectualismo afirmativo de la realidad sensible,
lo que necesitaba era, repito aún, precisamente lo contrario de la monotonía
interior de la especulación ego central; es decir, necesitaba la variedad
exterior de la vida, de la naturaleza, del mundo”. (...) “necesitaba y quería
dejar venir hacía mí lo exterior, lo expresado ya, para que penetrase en mi
interior y me saturase de sí lo que en mí permanecía como pasivo e inexpresado
aún, a fin de que me infundiera –si era posible, como lo imaginaba- una savia
de vida nueva”(p. 26)
Este salvaje abismo que produce el
solipsismo Blanco lo salva estudiando el pensamiento del cercano Oriente,
llevado según Núñez (1985) a un viaje por Egipto, Paris, palestina.
Cierra el círculo el tercer momento
o la tercera etapa que para Núñez (1985) es la más intensa y sobre todo más
densa ya que es justo en esta donde Blanco elabora su filosofía original o
metafísica:
Núñez (1985)
expone:
“la expresión
fundamentada para explicar lo que había venido a ser mi conciencia del fenómeno
de la individuación humana en mí hasta llegar a ser el espíritu creciente de
esa filosofía, (...), dentro del sistema genérico tamo bien creciente dentro de
la integración siempre totalizable a cada momento o período de la historia,
pero nunca definitivamente finito, de esa misma filosofía”. Libre ya su
intelecto de aquella mentalidad española que él conceptúa “estorbo”, halla la
libertad creadora del propio pensamiento y la independencia dignificadora del
verdadero espíritu de la humanidad; entonces en su conciencia “fue delineándose
en esquemas dinámicos de dialéctica para una lucha incesante de esfuerzos
autodidácticos que volaban hacia un entendimiento más que telúrico, cósmico, de
la existencia”. Esta labor se fijó
primero como un “LINEAMIENTO RACIONAL DE FILOSOFIA”, para fijarse después
definitivamente, como una “METAFISICA DE LA INTELIGENCIA” donde inteligencia se
descompone etimológica y semasiológicamente en “in-tele-agencia para connotar
un doble aspecto: 1) la actividad radical, esencial que 2) interiormente se promueve
rara obrar a distancia efectos finales. (p.26)
Estas formulaciones están amparadas
e 14 pasos que Blanco a desarrollado por más de 5 décadas;
Núñez (1985)
expone:
1) de una averiguación
histórica, introductoria, de la egología donde críticamente examina los
conceptos del Yo en Descartes, Locke, Berkeley, Hume, Leibniz,Kant, Reinhold,
Beck, Fichte, Schelling, Hegel,Maine de Biran, Balmes, Bergson, James, Husserl,
Freud, Jung y Koffka;, 2) de una noulogía donde dilucida en sus elementos el concepto
de la in-tele-agencia; 3) de una cogitología similarmente dilucida en sus
principios el concepto de la actividad esencial de la in-tele-agencia en cuanto
ejercicio cogitante; 4) de una consecuente egología, 5) acerca del Yo; 5) de
una categorilogía o tratado delo que son las categorías, como modalidades radicales
de la in-tele-agencia; 6) de una noematología, o tratado acerca del espacio y
del tiempo en cuanto actividades ya más que meramente categóricas, discursivas,
que son intuitivas en la raíz misma de la in-tele-agencia; 7)de una
arquetipología, o tratado de los arquetipos, las actividades in-tele-agentes
que son los dechados de las modalidades esenciales en función de las cuales,
como principios de todas las individuaciones, se producen y promueven los tipos
de los seres, arquetipología que así da tránsito a una 8) Ontología que
comprende las generalidades de la producción del ser o entes en general, y de aquí
se fundamentan los tratados acerca de: 9) una fisiogonología o doctrina de la
producción de lanaturaleza; 10) de una biogonología o doctrina de la producción
de la vida; 11) de una antropogonología o doctrina de la producción del ser
humano; 12) deuna psicogonología o doctrina de la producción de la consciencia
humana; 13) de una historigonología o doctrina de la producción de la
existencia histórica; 14) de una religiogonología o doctrina de la producción
de los fenómenos religiosos; y, finalmente de una teogonología o doctrina de
las manifestaciones de lo divino en cuanto teo-fano-Iogía el efecto final a
distancia interiormente buscado a través de la consciencia en el espíritu mismo
del hombre (p. 27)
Para finalizar Núñez (1985) nos posiciona a
Blanco dentro de la línea del intelectualismo
que se puede rastrear desde la sabiduría de los egipcios, como en la misma Critica de la Razón Pura, pero tomando como
referente el principio
egipciaco-greco-latino, que ha permitido la compresión con el todo.
El objetivo de Blanco nos plantea Núñez
(1985) está en dotar a la metafísica como ciencia, epistemología o teoría del
conocimiento, tratando de superar las
condiciones dadas por las ciencias físicas o naturales, “Fundamentación nueva
de la metafísica como ciencia, en la que realiza una audaz síntesis de la
estética trascendental de Kant, y la teoría de la relatividad de Einstein” (Núñez
1985, p. 27).
Si seguimos el orden de la lectura
vemos como en las formulaciones de Blanco existe una complejísima
fundamentación ya que en él están las intenciones de soslayar tanto el problema
de Kant frente a la metafísica como ciencia y la superación de las
problemáticas encontradas por científicos como Plank e Einsten.
Núñez (1985) expone:
Por una parte las limitaciones que, según Blanco,
presentan algunos planteamientos de Kant en lo concerniente 1) al concepto de
inteligencia que en Blanco adquiere una dimensión metafísica, 2) en lo
relacionado a la intuición inteligible, la que en Blanco asumein sospechados
poderes para desentrañar el problema del absoluto, para Kant ésta no se realiza
en el ser humano; asimismo 3) la rigidez del esquema categórico de Kant, que en
Blanco se torna dinámico, y finalmente lo que concierne a las nociones de las
intuiciones puras del espacio y el tiempo que en Blanco se ven dinamizados por
la cuadridimensionalidad einsteniana. Por otra parte, ir más allá del borde del
abismo, del misterioso abismo, allí donde el tiempo y el espacio quedan
reducidos a meras sombras que se esfuman, abismal misterio que no les permitió
a los eminentes sabios mencionados y a otros como Michelsen; Morley, Lontz,
dejar en claro el origen de la dinámica eléctrica de los cuerpos, de la
electricidad, de la magneticidad, la luminosidad y gravedad.
De allí es entonces de donde parten las tesis
originales (4) de Blanco, que partiendo de le físico, van más allá de lo
físico, desde donde se dimensiona lo metafísico:
“Me pregunté si era posible enlazar el esquema
kantiano en su trascendencia del espacio y tiempo, continuo einsteniano, en su
realización del ya integral espacio-tiempo. Y me respondíque sí, ciertamente,
en cuanto se podía establecer una proyección, prolongación de la subjetividad
de aquel esquema (Kant) -que por algo y para algo era trascendental-en la
objetividad de esta realización. Bastaba así construir la fórmula del espacio
euclídeo, considerada por Kant: x, y, z, conforme a la fórmula del espacio ya
plus cuan euclídeo para establecida por Mikonki y Einstein: x, y, z, t, intuir
el dinámico esquematismo kantiano,
subjetivo en su trascendencia, lo fenomenal que se proyecta a través del
continuo relativismo einsteniano, objetivo (ya) para realizarse en la primera
estructuración natural del mundo”. (p . 27 – 28)
Ante la complejidad del pensamiento
de Blanco resumiré desde la lectura que
hace Núñez (1985) el orden que el plasma de la obra de Blanco y que comienza en
primera medida como inteligencia – IN-TELE-AGENCIA- que se comprende como
“actividad que obra interiormente efectos finales que es la base de todo ser” (Núñez
1985, p. 28). Siendo su pensar la
esencia que fluyendo le permite estructurarse y desde ese estructurar permite
darle un esquema al ser. Ya en un
segundo momento o ciclo el papel le
pertenece a la naturaleza la cual actúa como causalidad; el tercer ciclo esta dado
en la Biología la cual se expresa en arquetipos los que le permiten a razón de Núñez
(1985) acuatizar la vida misma. El ciclo
cuarto menciona Núñez (1985) hace referencia desde los postulados de Blanco a
la existencia ya humana es decir a la del hombre clasificados en comunes y
corrientes y los rarísimos.
Núñez (1985)
expone:
Los primeros son
los que obedecen a los procesos de la vida aún irreflexiva, a elementos del
instinto, a la sinrazón del egoísmo, de la pasión y de todo cuanto es consecuente
o concomitante de talesestados, el engaño, la perfidia, la traición: los estados
en que no se ve nada general, sino sólo se siente lo particular, lo propio, en
los que en su mano se realiza la in-tele-agencia. Aquellos tipos de hombres que
no son capaces de fijarse un programa de acción y desarrollarlo interiormente para
causar a distancia fines ciertos. Los segundos por el contrario son los que
obedecen siempre a la claridad de lo súper consciente, a los factores de la vida
reflexiva, a nociones de la inteligencia, a la razón del altruismo, de la
acción generosa y de todo cuanto es consecuente de tales estados, la verdad, la
sinceridad, la lealtad: los estados en que se ve todo lo general, se siente lo
universal, lo propio que para mientes en la afirmación de lo colectivo. Todo lo
anterior está determinado por la vida humana donde el hombre debe luchar entre
el mundo de la fatalidad y el mundo de la necesidad(finalidad o destino), o sea
entre el temperamento -como manifestación orgánica y el carácter –como manifestación
espiritual-; y allí vence sólo cuando la necesidad se impone sobre el azar; el
carácter sobre el temperamento; el destino sobre el sino; las causas finales
sobre las causas mecánicas (p.29)
De allí que resulte un ciclo
nuevo que esta mediado por la historia y
la cultura, antecedidos por la
psicología, aquel que trata de la producción para Núñez (1985) de la conciencia
humana, para cerrar el ciclo en lo que Núñez (1985) determina como el mundo de
la realidad social, en el cual las causas efectos están ligados entre sí.
Bibliografía
Núñez
M. Julio(1985). Julio Enrique Blanco: LA DIMENCION METAFISICA DE LA
INTELIGENCIA. Huellas 14, Abril. Uninorte. Barranquilla, Colombia.
[1]
Sociólogo, estudiante de la Maestría en Filosofía Latinoamericana
[2] la
negrilla es de mi autoría

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